Cada banco pide cosas distintas, y no es una lista
Lo que pide depende del perfil de ingreso, del destino, del tipo de inmueble y de quién vende. Un documento de más atrasa el trámite. Uno de menos, también.
Legajo sabe qué pide cada banco para cada caso, le pide los documentos al cliente por su cuenta, y llena las solicitudes con lo que ya capturaste.
O escríbenos por WhatsApp, si tienes prisa.
Tres cosas que le pasan a cualquiera que lleve más de dos expedientes al mismo tiempo.
Lo que pide depende del perfil de ingreso, del destino, del tipo de inmueble y de quién vende. Un documento de más atrasa el trámite. Uno de menos, también.
Ahí no se puede buscar, no se sabe qué falta, y cuando el banco pregunta hay que subir tres meses de mensajes para encontrar un PDF.
Ocho páginas con datos que ya tienes capturados. Y si el cliente va a dos bancos, se llena dos veces.
Y quien lo lleva no tiene que acordarse.
Eliges banco, perfil de ingreso, destino y tipo de inmueble, y Legajo arma la lista exacta de ese caso, etapa por etapa. Cada documento trae su especificación y lo que el banco no acepta.
Sin cuenta, sin contraseña, desde el celular. Ve qué le falta y lo sube él solo. Tú lo ves llegar al momento.
INE, CURP, RFC y comprobante de domicilio se piden una vez y se dan por recibidos en todos los bancos que pidan lo mismo.
Legajo abre el formato original del banco y lo llena con lo que ya capturaste. Sale idéntico, con su misma tipografía, y sigue siendo rellenable. Banamex ya está; los demás bancos van en camino.
Quién trajo el cliente y quién administra el crédito son dos cosas distintas, y se pagan distinto. Legajo lleva las dos cuentas.
Cuántos expedientes en cada etapa, cuánto se firmó y cuánto está por cobrarse. Filtrado por asesor.
Las reglas de cada banco, escritas: qué pide, en qué etapa, para qué perfil de ingreso, con qué especificación y —lo que más ahorra reenvíos— qué es lo que no acepta.
Lo que cambia no son los expedientes: es saber de quién es cada uno y quién cobra qué.
Escribes su nombre y su correo y le llega una invitación. Ella pone su contraseña; nadie más la ve, ni tú.
Cada asesor tiene su trato: uno para lo que trae y otro para lo que administra. Se configura una vez.
Las columnas y los filtros se guardan con nombre y siguen a la persona a cualquier computadora o al celular.
Nos cuentas con qué bancos trabajas y cómo repartes comisión.
Con tus bancos, tus etapas, tus asesores y sus porcentajes.
No con una demo de juguete. Si no te sirve, no seguimos.
Legajo no salió de una junta de producto. Salió de ver a alguien llevar créditos hipotecarios todos los días: qué apuntaba en papel, qué se le olvidaba, qué le rebotaba el banco y por qué.
Cada cosa que hace la app existe porque un trámite real se atoró sin ella. Por eso el catálogo está escrito banco por banco y no copiado de ningún lado.
Con uno real se ve en diez minutos si te sirve o no.